Felipe Ortín

Escribidor


11 comentarios

Una cadera sin ritmo

Todo comenzó el día del cumpleaños de mi mujer, cuando un amigo suyo le dio un vale para probar unas clases en la Escuela de baile Bailongu de Barcelona… ¡no había otra cosa que regalarle! ¡No! ¡Tenían que ser clases de baile! Gracias a este “amigo”, nada menos que podríamos pasarnos ¡tres! horas meneando el bullarengue con diferentes tipos de música.

Mi facilidad y capacidad para bailar y mover la cadera son asombrosamente nefastas. Mi mujer me llama cariñosamente: Insecto Palo, aunque sabe que yo no tengo nada que ver con los insectos, pues soy un ORTINorrinco de pro. Pero es que si me aprendo el paso, resulta que hay que llevar el ritmo ¿Ritmo? ¿Qué ritmo? En mi nacimiento como ORTINorrinco ovíparo, al salir del cascarón, parece ser que el ritmo se me quedó en la clara de los huevos…, de mi camada, claro, y ahí debe seguir. No sé.

Volviendo al asunto, cuando ya me aprendo el paso de un baile resulta que hay que mover la cadera y los brazos ¡al mismo tiempo que los pies! Y además, para más inri, ¡grácil y coordinadamente! ¿Grácil y coordinadamente? Dos conceptos que no entran en la cabeza de un torpe, patoso y desgarbado ORTINorrinco como yo.

En fin, dado que era el cumpleaños de mi mujer, no podía decirle que no quería ir a probar aquellas clases. Así que, obviamente… no se lo dije. Pero creo que lo dedujo mientras me dejaba las uñas en el parquet del pasillo de casa cuando ella me arrastraba hacia el ascensor.

arraste

Momento del arrastre de ganado, en el que pueden observarse las garras del ORTINorrinco generando una considerable columna de humo con la fricción de sus uñas sobre la madera para evitar ir a su primer clase de baile.

Total, bailes elegidos para ensayar: Bollywood (el baile de las películas hindúes), Tango y Rueda Cubana. Me salía una sonrisa de oreja a oreja. La misma que debe poner cualquier animal cuando lo llevan al matadero. ¡Ave, Caesar, morituri te salutant!

Bollywood: 50 mujeres y yo solo como representante masculino. ¡El pastor y el rebaño de ovejas! Les sacaba una cabeza a todas ellas. Yyyyyy, ¡hala!…¡a bailar! Brinquito p’allí, brinquito p’acá, sigue los pasos de la profe, mírate en el espejo a ver si lo haces bien…por supuesto, ¡NO!….Total, pareces un camaleón, un ojo p’allí, el otro p’allá, y al mismo tiempo, muévete, brinca, menea el cuello, sigue el ritmo de la música (¡y dale con el ritmo!), en fin…. Creo que para tener una imagen mía bailando, la foto podría ser la de una jirafa borracha y a la que encima le da un ataque de epilepsia. Impresionante, ¿verdad? 

Eso sí, si lo llego a saber hace 20 años me apunto antes… ¡50 tías y yo solo! ¡Hubiera ligado fijo! Al final conseguí casarme después de 36 años de existencia e insistencia. ¡Cuánto tiempo desperdiciado! ¡Maaaaaaadre mía!

Bueno, siguiente hora: Tango. Difícil que te cagas. Según mi querida esposa, en el baile manda el hombre….¡pues no! En nuestro caso manda: ¡el que más empuja al otro! A mi mujer no le da órdenes ni Cristo y a mí no me dice lo que tengo que hacer ni la madre que me parió, total: dos cabezotas al volante. Una pelea de cabras montesas. Pues algo así. ¡Que tires p’acá!, ¡que no, que p’allí!, coño te pisé perdona, ¡pero sígueme, so lerdo!, da una vuelta, no pa’ ese lado no p’al otro, que no que por ahí no, que sigas el ritmo de la música (y dale con el puñetero ritmo, ¡que no tengo!)….en fin, siniestro total… así que, el tango: ¡para los argentinos!

Finalmente, después de haber luchado el uno contra el otro a ver quién empujaba más, se acabó la sudorosa hora de tango y fuimos a la Rueda Cubana. Aquí hice como los boxeadores al borde del K.O y tiré la toalla cobardemente. Así que me senté mientras mi mujer se puso a bailar. 

Resultado: misteriosamente, y sin saber muy bien cómo, resulta que me apunté a las clases de Bollywood… las carcajadas de los compañeros de trabajo cuándo se lo conté se oyeron en Estambul. Hay que comprender que en el ámbito de la construcción la testosterona rebosa por su abundancia, con lo que las carcajadas no me sorprendieron, aunque sí hicieron temblar mis tímpanos.

Total, la primera clase oficial. Lo primero, facilito: calentamiento. Estira brazos, estira piernas, estíralo tooooodo. Te das cuenta que la profe es un chicle y se estira como una goma y tú tienes la rigidez de un tronco abeto; si te estiras más seguro que se oye algún crack en cualquier parte aleatoria de tu cuerpo.

Después del calentamiento, primeros pasos. Resulta que bailar se basa ¡en las matemáticas! Sí, solo hay que saber contar. Del uno al diez como mucho. Fácil, ¿verdad? ¡Los cojones! Explico: tiempo de ocho pasos hacia delante. Solo hay que saber contar… el problema está en la velocidad del contaje. Digamos que la mitad de las veces cuando yo iba, las demás ya volvían (o sea me atrasaba contando), o al revés, yo empezaba a volver y ellas seguían yendo (me adelantaba)… ¡joder, y eso que aún no había música! Conclusión: volvemos a la puñetera falta de ritmo.

Bueno, al final parece que lo conseguí. Yyyyyyyyyyyy 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8; vuelta; yyyyyyy 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8. Lo “¡hissssse!” No había contado tantas veces hasta el ocho desde primero de la EGB.

Después de esto, varios pasos más. El primero consiste en ponerse de puntillas sobre un pie, levantar el otro recto, bajarlo, levantar el que estaba de puntillas y volver a comenzar. ¿Recuerdan el caballo que salía en los dibujos animados del sheriff Hoot Kloot de la Pantera Rosa y que cojeaba de las dos patas del mismo lado? Pues si se acuerdan ya tienen la imagen. En mi caso, patética.

Fester2

Fester, el caballo que cojeaba de dos patas al mismo tiempo…, como el ORTINorrinco

Segundo paso. Manos adelantadas, unidas en forma de cuenco como si llevases agua en las manos y te fueras a lavar la cara. Se da un paso adelante, se rebota atrás, se rebota hacia delante, medio paso y paso entero. ¿Ya se han perdido? Tranquilos, yo ni me encontré. Bueno, después de repetirlo varias veces reconozco que al final me salió… pero verme en el espejo con las manos adelantadas, unidas en forma de cuenco, y dando pasitos adelante y atrás me recordaba a un pastorcillo de metro ochenta y siete yendo al portal de Belén, pero con indecisión. Como las muñecas de Famosa, vamos.

Tercer paso. Este es fácil. Sales con pierna derecha, adelantas el cuerpo y das cuatro pasos como si estuvieses patinando… y con las manos como si te fueras a lavar la cara.

Cuarto paso: seguimos de pie con las manos como si fuéramos a lavarnos la cara. Nos arrodillamos de una pierna, nos arrodillamos de la otra pierna, tiramos el agua ficticia que llevamos en las manos hacia arriba y al mismo tiempo adelantamos la rodilla de la pierna derecha, echamos hacia atrás la pierna izquierda mientras nos abrimos de patas, colocamos las manos sobre los muslos y levantamos la cabeza sonriendo…., sonriendo, sí, sonriendo, pero no es una sonrisa. Es una mueca. De dolor exactamente. En ese instante se producen varios dolores instantáneos que el cerebro no logra procesar todos de golpe por lo cual no logras gritar, que son los siguientes:

– La rótula de la rodilla derecha acaba de salir disparada de tu pierna y tienes que ir a recogerla al espejo.

– Las vertebras finales de la columna se acaban de soldar para siempre entre ellas.

– Tus abductores te acaban de pegar un tirón que te dejan la lagrimita en la cuenca de los ojos.

Como un poco de masoquismo no viene mal para el baile, repetimos esta hazaña cuatro veces. La última vez ya no te duele, no tienes rótula, las vértebras ni sienten y los abductores ni padecen.

Finalmente, montamos los primeros pasos de la ¿coreografía? Nos colocamos en dos filas enfrentadas. Música….yyyyyyyy 1, 2, 3, 4, 1, 2, 3, 4, 1, 2, 3, 4…¡leches! Como la canción no cante 1, 2, 3, 4 yo no sé si voy por el 3, el 15 o el 2.543…¡que no tengo ritmo! Admiro a la gente que escucha el 1, 2, 3, 4 en la música porque mi yunque, mi estribo y mi martillo se empeñan, tercamente, en no querer identificarlos.

Sigo con la coreografía. 1, 2, 3, 4. Empezamos con pierna derecha dando el segundo paso (descrito anteriormente). Lo haces cuatro veces de manera que las dos filas enfrentadas terminan en línea. Una vez en línea, haces el tercer paso (también descrito anteriormente) y cada uno va a una posición determinada para hacer la coreografía. Finalmente, hacemos el cuarto paso y terminamos sonriendo…de dolor, como ya he dicho.

Repetimos varias veces y se acabó la primera clase. Resultado: zafarrancho de agujetas a discreción repartidas aleatoriamente por los músculos del cuerpo, incluso donde siempre había creído que no había músculos. Agua con azúcar por garrafas.

bollywood

El ORTINorrinco con su traje de luces…, aunque luces, luces, lo que se dice luces…, pocas tiene.

Lo más sorprendente de todo: se nos hizo corto y ya teníamos ganas ¡de la siguiente clase! La verdad es que nos lo pasamos muy bien. ¿Quién me iba a decir que me vería algún día delante de un espejo de baile saltando y brincando como una cabrita? Corolario: somos masoquistas.

En fin, a fecha de hoy sigo sin comprender varias cosas:

Con lo que peso, ¿cómo consiguió mi mujer arrastrarme hasta las clases de baile?

¿Por qué elegimos el Bollywood?

¿Por qué, con lo que duele, nos encanta repetir todos los viernes?

¿Por qué tengo ganas de que llegue la siguiente clase?

Y lo más importante, ¿cómo han terminado mis viejas coderas de portero de fútbol, símbolo de masculinidad, convertidas en rodilleras para protegerme del dolor en un baile tan femenino?

Inquietante…

Anuncios


8 comentarios

Miss Agasson vs ORTINorrinco

ORTINORRINCO: ¡Hola a todas! ¡Holo a todos! Sean cordialmente y cordialmenta recibidos y recibidas nuevamente y nuevamenta a nuestra sección del ORTINorrinco Escultura, donde esta vez entrevistaremos a un espécimen de homo sapiens sapiens de género femenino, completamente distinto a mi raza de ORTINorrincos (Ornithorhynchus Noatinus). Hoy contamos con nosotros con nuestra primera artista de verdad, una artistaza, nada que ver con el cafre de Felipe Ortín de la vez anterior y que tan malparado me dejó. Les presentamos a Patricia Arriaga, fundadora del estudio Miss Agasson conjuntamente con su hermana Cristina Arriaga, y cuyo arte es la fotografía, más concretamente, la de bebés, bebás, niños, niñas, adultos, adultas, embarazadas y embarazados…

PATRICIA ARRIAGA: Disculpe, caballero, de embarazados no saco fotos porque, básicamente, los hombres no se quedan embarazados.

OR: ¡Ah! Usted perdone, era por aquello de ser políticamente correcto en el habla. Como los ORTINorrincos nos reproducimos por huevos, por no decir que por cojones o porque sí, no tenía muy claro cómo lo hacían los humanos. En fin, ahora que ya está usted presentada y sabemos que es una redomada fotógrafa, cuéntenos, cómo empezó con la fotografía, ¿es afición o devoción?

PA: Supongo que devoción. Ya de bien pequeña mi madrina me trajo de Estados Unidos una cámara Yashica y con ella iba al cole todos los días, sacando fotos a diestro y siniestro.

OR: ¿Siniestro quién era? ¿Su profesor?

PA: ¡No, hombre, no!

OR: Disculpe, soy un ORTINorrinco.

PA: ¡Ah, vale! No quería ofender… ¡No, ORTINorrinco, no! Me vengo a referir que le sacaba fotos a todos y me encantaba tomar planos de cualquier cosa. Siempre estaba fotografiando algo. Luego, cuando crecí y me casé, un buen día también le regalé a mi marido una cámara fotográfica.

OR: Bonito regalo. ¿Y le gustó a su marido?

PA: Pues no. Cosas de los matrimonios, ya sabe usted. A veces haces un regalo que piensas que va a gustar y te sale el tiro por la culata.

OR: Sí, más o menos como los Reyes Magos. Basta que te guste la Barbie, para que los muy mamones te dejen la Nancy…, lo digo por experiencia. ¡Estuve años jugando con la Nancy!

PA: Pero usted es macho, ¿no?

OR: Sí, sí, claro, claro…, muy macho. Un machote, de hecho…, pero cada uno juega con lo que le da la gana, ¿no? Prosiga, por favor.

PA: Pues resultó que mi marido, como no usaba la cámara fotográfica, me dijo que, ya que la teníamos y que me gustaba el tema, por qué no estudiaba fotografía. Así que me inscribí en el Centro Internacional de Fotografía y Cine EFTI de Madrid y realicé el curso inicial. ¡Aquello me encantó! Por tanto, después decidí continuar progresando y me apunté al de fotografía profesional y, finalmente, acabé realizando también el de fotografía digital. Luego mis amigos me hicieron el peor consejo que podían darme.

OR: ¿?

PA: Sí. Como las fotografías que sacaba les parecían preciosas, me animaron a que abriera un estudio. Y así fue como mi hermana Cristina y yo fundamos Miss Agasson.

OR: ¡Qué malvados sus amigos! Mira que empujarlas al abismo de convertirse en autónomas. Los amigos de verdad te enchufan de funcionario en un ayuntamiento o te adjudican concesiones de obras por un módico porcentaje. ¡Pero obligarlas a convertirse en autónomas…! Yo que usted me borraba de ser amiga de ellos.

PA: Pues sí, porque sacar adelante un estudio fotográfico es duro y complicado, y más si te dedicas a un tipo de fotografía tan concreto como los niños, las embarazadas o el retrato de adultos. Además, hoy en día todo el mundo es “fotógrafo”, gracias a los teléfonos móviles, y muchas veces no se reconoce y valora nuestro trabajo. Sin embargo, hay momentos de tu vida que no los vas a repetir nunca. Tu embarazo será único. Tu hijo o hija será pequeño o pequeña sólo una vez. Cuando crezcan dejarán de ser niños y no tendrás la oportunidad de volver a tener un buen recuerdo de esa edad. Por eso nos hemos especializado en un tipo de arte que consiste en hacer fotos exclusivas de cualquier época de nuestra vida para tener un recuerdo muy especial y diferente de ese momento.

OR: Podría mostrarme algún ejemplo.

PA: Sí, por supuesto. Aquí los tiene.

Patricia 1

OR: ¡Ooooohhhh! Desde luego, son fotografías de artesano.

PA: Bueno, la cámara digital ayuda mucho.

OR: ¡Oh, disculpe! No me ha entendido. Quería decir: fotografías de arte sano. De ese tipo de arte que te llena el alma…, supongo, porque los ORTINorrincos no tenemos de eso.

PA: Bueno, no sé si mi arte es sana o no, pero nuestros clientes opinan que nuestro trabajo es diferente al de otros estudios. Nunca me dicen en qué somos diferentes, pero me lo tomo como un elogio. Básicamente intento trabajar sin flash, aprovechando la luz natural; evito los posados y que el retratado actúe con naturalidad.

OR: Pues igual me planteo pasar por su estudio, porque yo sólo tengo una foto de mis churumbeles y de mi mujer embarazada que saqué un día con el móvil…, mire, mire…

Mis churumbeles

Mis churumbles ORTINorrinquitos

PA: ¿Y su mujer? Sólo veo los churumbeles.

OR: Bueno, como gestamos por huevos, el embarazo y los churumbeles son como Isabel y Fernando, monta tanto, tanto monta; así que los incubo yo. Y bueno, sigamos con usted, ¿cuál es la parte más satisfactoria de su trabajo?

PA: Nuestro trabajo diario es complicado. Pasamos muchas horas delante de un ordenador seleccionando las fotos que hemos realizado, haciendo algunos retoques con los editores de imagen para mejorarlas o quitarles pequeños defectos. También gastamos nuestro tiempo buscando exteriores para crear ambientes acogedores o inventando el vestuario con el que hacer divertidos y entrañables los retratos. También contamos con una sección de diseño gráfico, que lleva Cristina, donde hacemos todo tipo de proyectos…, como a usted, que lo dibujó mi hermana.

OR: Cierto, cierto.., me dejó bien guapo, debo reconocerlo. Soy un ORTINorrinco-Escribidor muy bien diseñado.

PA: Aunque, para mí, los mejores momentos son dos. El primero de ellos es cuando veo el resultado de la sesión tras seleccionar las fotos que captan las expresiones que quiero reflejar del bebé, del niño, de la niña o del adulto.

OR: Y el segundo momentazo supongo que será cobrar el trabajo hecho, ¿no?

PA: Es usted un poco pesetero…

OR: No, no. De pesetas nada. Yo quiero euros contantes y sonantes. 

PA: Bueno, por supuesto que no vivo del aire y cobro por mi trabajo, pero, realmente, el momento más reconfortante es cuando el cliente queda satisfecho con las fotos, te felicita por la labor que has realizado y sus caras reflejan la felicidad de verse a sí mismos o a sus hijos en nuestras fotografías.

OR: Mejor una palmadita en la espalda que una hostia toa la cara, ¿eh?

PA: Sí, por supuesto. Por cierto, ¿y ese morado del ojo?

OR: Nada, nada…, pero como coja a Felipe Ortín, le voy a romper los huevos. Que me rompió toda la camada anterior y tengo que volver a empezar a intentar reproducirme. Y bueno, dígame, ¿cómo es una sesión de fotos con usted?

PA: Las sesiones de fotos podríamos dividirlas en tres: fáciles, regulares y difíciles

OR: Y cómo es eso… ¿Va por guapos, normales y feos?

PA: ¡No sea burro!

OR: Insisto, soy un ORTINorrinco. Nada que ver con los équidos.

PA: Saco fotografías de niños y niñas en edades comprendidas entre los seis meses y los cinco años, de embarazadas, de adultos y de bebés. Las sesiones de niños y niñas suelen ser las más sencillas porque ellos, por sí mismos, son naturales. La cámara les adora y es fácil sacarles su espontaneidad infantil. Las sesiones con adultos son algo más complicadas porque cuando no estás acostumbrado a ponerte delante de una cámara, te pones nervioso y fuerzas las expresiones. Las primeras fotos que saco en estas sesiones suelen ser para que el cliente se tranquilice y actúe con naturalidad. Después ya se relajan y todo es más fácil.

OR: No me diga que las sesiones más difíciles son con los recién nacidos…

PA: Pues sí, porque, básicamente, hay que conseguir que se duerman. Y no es sencillo. Muchas veces los padres se ponen más nerviosos que los propios bebés y le transmiten ese nerviosismo, con lo cual, a veces, no se duermen. Eso por no decir cuando se hacen sus cosas encima…

OR: Bueno, pero con el Pampers HiperMegaSuperAbsorventeQueTeCagas, si te cagas, todo queda dentro del envoltorio, ¿no?

PA: Pues no, porque las fotos se las saco desnudos y más de una vez se lo hacen encima…, encima de mí quiero decir

OR: ¿Pipís y popós? ¡Eccssss!

PA: Por la cara de asco que ha puesto, deduzco que usted no es padre, ¿verdad?

OR: Ya le dije que Felipe Ortín me rompió los huevos la última vez y al carajo la camada. Bueno, y para sacar esas preciosas fotos, ¿la inspiración es propia o tiene algún referente?

PA: Por supuesto que la inspiración y la creatividad son propias, aunque me gustan mucho las fotógrafas estadounidense, como Meg Bitton o Rachel Vanoven.

OR: Sí, bueno, yo cuando escribo también reconozco que mi inspiración es propia. Primero inspiro y luego espiro, básicamente para seguir vivo, ¿sabe?

PA: ¿A usted le falta un agua o es así de tarado?

OR: No, no. Es de nacimiento. Por cierto, viendo esa foto de embarazada, usted cree que yo, con esta tripita cervecera, ¿podría quedar igual de bien? Así, mostrando la pancita y las nalgas sensualmente, con unas gasas por encima, creo que yo podría quedar la mar de coqueto…

PA: Mas bien, va a ser que no. Una barriguita de embarazada es natural y lo suyo artificial…

OR: Lástima, me hacía ilusión tener un recuerdo de este momento de mi vida. En fin, antes de despedirla, tan solo mostrarles a los telelectores y telelectoras algunas fotografías más de su arte, para que puedan hacerse una idea de la belleza plástica de las mismas…

Patricia 4

OR: Sinceramente, porque soy un ORTINorrinco, si no, de la emoción que me producen, derramaría auténticas lágrimas de cocodrilo fabricadas en China. En fin, si desean ver más fotos pueden visitar su página web: http://www.missagasson.com o su faisbuc: Miss Agasson Estudio Fotográfico. Para finalizar, recordarles que pueden encontrar el estudio de Miss Agasson en la calle Méndez Núñez, número 55, de Santa Cruz de Tenerife donde podrán tener la oportunidad de que les hagan unas sesiones de fotografías tan especiales y excepcionales como las que les hemos mostrado… Por cierto, permítame que insista como el plastita de Matías Prats, pero… déjeme la cámara y verá lo sexy que podría quedar yo con mi barriguita cervecera bien retratado…

PA: ¡Oiga! ¿Pero qué hace? ¡Suelte eso! ¡Que eso es el flash y a mí nadie me toca los fotones!

OR: Deje, deje, que verá que lo mío sí va a ser un peassso fotón

PA: Pero suelte…, ¡oiga!…, ¡la cámara! ¡La ha tirado al suelo!… ¡¡¡me la ha roto!!! ¡Desgraciado!… Romperme mi herramienta de trabajo…, ¡a mí!, se va a enterar lo que vale una damisela como yo…

OR: ¡Ay, no! ¡Otra vez no! Con el cenicero no…, que es de granito…, ¡Socorro! ¡Auxiliooooo!!!!!!…, joer…, usted será una damisela, pero en su interior esconde una bestia…, ¡otra vez el pico hecho fosfatina!

NUEVAMENTE ROGAMOS, SI HAY ALGÚN MARMOLISTA EN EL PLATÓ, SE DIRIJA A NUESTRA DIRECCIÓN A TOMAR MEDIDAS PARA HACER UN CENICERO NUEVO.

cenicero