Felipe Ortín

Escribidor


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Marchando una de… vacas

Hola y holo otra vez a nuestro blosss a todos los amigos y amigas del ORTINorrinco y de Felipe Ortín (bueno y si no son amigos pues también, hola y holo).

En fin, hoy tan sólo escribo cuatro líneas para decirles que el ORTINorrinco y yo nos vamos de vacaciones y que reanudaremos nuestra actividad en septiembre, con la vuelta al cole de El Corte Inglés que, a partir de entonces, se llamará simplemente, El Corte; pues los ingleses ya se habrán largado de Europa.

El corte Ingles4

Sí, porque ya es tiempo de vacaciones y no vamos a estar, ni el ORTINorrinco ni yo, pendientes de publicar cada dos semanas cuando todo el mundo estará tan ricamente botado en la playa, haciendo vermús en el chiringuito mientras nosotros sudamos la gota gorda por publicar nuevas historietas que, probablemente, nadie se vaya a leer porque estarán más pendiente de echar la siesta que de otra cosa. Eso se llama trabajar para el Diablo… (aunque muchos, tengan jefes que lo parezcan).

Y ustedes tal vez pensarán: “pero si yo aún no estoy de vacaciones”. ¡Ah, si!, ¿eh? Pues ya me dirán dónde estaban todos ustedes el viernes pasado cuando se produjo el gran evento mundial de la presentación de IDUS DE JULIO en Santa Cruz de Tenerife…

Después de haber grabado un tierno video con la gatita de mi hermana y colgarlo en Facebook para que se compartiera y que atrajera la atención de las masas (que llegó a alcanzar las 2.000 reproducciones), sacarlo en prensa, en la Sociedad de Desarrollo, en la revista Cultural de Tenerife, promocionarlo a través de la librería y de que el ORTINorrinco y yo no dejáramos de dar la tabarra con la presentación; conseguimos que asistieran a la misma…, ¡cinco personas!

Presentación

Momento estelar de la presentación mundial de IDUS DE JULIO en el cual me dirijo a… las telarañas de la librería…, a rabiar que aplaudieron las arañas.

Tras este éxito de convocatoria, no me quedó más remedio que despedir y cesar a la gatita de mi hermana por incompetente y no haber sido lo suficientemente mona como para arrastrar a las masas a mi presentación mundial. Sí, ya lo sé que ustedes pensarán que es injusto culpar a la pobre gata cuando tal vez el incapaz sea el monstro que la sujetaba. Pero esto es como el fútbol, siempre se despide al entrenador…, si no que se lo pregunten a Del Bosque después del batacazo de ayer de la selección. En definitiva, los gatitos en Facebook están sobrevalorados.

Aún así, a pesar de la escasa asistencia de público, en cuanto a ventas, el espectáculo que el ORTINorrinco y yo habíamos preparado para la presentación causó sensación y cuatro de las cinco abuelas que vinieron compraron el libro, es decir, como en los anuncios de pasta de dientes, a ocho de cada diez asistentes les gustó mi show, con lo cual tuve un 80% de éxito entre el público. Como evento mundial, si me hubieran venido a ver los 7.000 millones de habitantes del planeta, hubiera vendido 6.000 millones de libros y, hoy yo, probablemente, ya estaría forrado y de vacaciones en las Bahamas sin necesidad de tener que estar escribiendo en este blosss para ganarme la publicidad que tanto necesito para poder vivir del Cuento…, es decir, de IDUS DE JULIO.

Sin embargo, al parecer, la mayoría de los habitantes de la Tierra ya estaba de vacaciones y, simplemente, se despistaron y se olvidaron de asistir a tan esplendoroso evento que tanto el ORTINorrinco como yo nos habíamos preparado.

Por tanto, nosotros también hemos decidido marchar ya de vacaciones. El ORTINorrinco ha decidido irse a Australia para pasar estos días de descanso con sus parientes, mientras que yo me quedaré a solas con mi parienta. A saber qué puede ser peor, soportar a la familia o vivir culo con culo con tu propia esposa… (estadísticamente está demostrado que los divorcios aumentan en septiembre, después de las vacaciones).

En fin, lo dicho, que como ya estamos en modo vacaciones, hoy se me nota que no tengo ya ganas de escribir y que estoy más pensando en el chapuzón en la playa que en sudar pegado a la pantalla del ordenador.

Así pues, para no enrollarme más, disfruten de sus vacaciones y nos vemos en un par de meses…, pero sobre todo, no olviden llevarse un buen libro a la playas…, como IDUS DE JULIO

¡CUACK!

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El Principio de Arquímedes (…y el final)

Estimados, estimadas, timados, timadas, hados y hadas leedores y leedoras del blosss del ORTINorrinco; nuevamente volvemos a la red con una nueva anécdota de las que intenté colar en IDUS DE JULIO pero que los correctores de la novela consideraron que era mejor dejar fuera para evitar que el lector o lectora utilizara mi historia como brasa para una barbacoa o que, directamente, la usara para darle brío a la pira en la cual quemarme directamente a mí por atentar contra la buena Literatura.

La cosa se me ocurrió porque el protagonista de IDUS DE JULIO tiene que ir a la terminal del aeropuerto de Barcelona y esto lo enlacé mentalmente con el Principio de Arquímedes. Y ustedes se preguntarán que qué tiene que ver el tocino con la velocidad, o, en este caso, el ladrillo y el tocho con aquello de “¡Eureka!”.

Pues bien, se lo explico. Resulta que la nueva Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona es un mamotreto de 736 toneladas de hormigón armado, 85.000 metros cuadrados de vidrios y 525.000 de superficie construida…, sin contar con el aparcamiento (ubicado estratégicamente de manera que cualquiera que vaya en coche a recoger a un pasajero no tenga más remedio que entrar dentro, pringar y apoquinar una pasta por dejar allí el auto estacionado por unos escasos minutos).

Aunque bueno, lo de aeropuerto, aeropuerto…, podríamos decir que más bien es un gran centro comercial donde, si lo deseas, puedes coger un avión. Sí, porque dispone de 24.000 metros cuadrados destinados a 81 tiendas de souvenires, papelerías, moda y a 43 bares o restaurantes donde te atracan a cara descubierta por tomar un café y un donut (6 euros mínimo)…, que sumado a los 2 euracos por 10 minutos de parking es para empezar a plantearse si sale más barato que el avión pase por tu casa y te recoja, que ir al propio aeropuerto.

Pero la particularidad de este inmenso edificio es que “flota”. Está construido en el Delta del río Llobregat, bien arrimadito al Mare Nostrum, sobre una zona de antiguas marismas, en un terreno de sedimentos fluviales compuestos por arenas, gravas y limos. En este tipo de superficie, y al estar tan próximo al mar, al excavar para realizar los cimientos de un edificio enseguida se accede al nivel de aguas freáticas, con lo cual resulta imposible una soportación tradicional mediante pilares.

Para resolver este problema, y crear los fundamentos de la enorme terminal, los sesudos arquitectos que lo diseñaron decidieron utilizar una cimentación directa mediante losa, creando una gigantesca base para todo el edificio con una inmensa placa de hormigón de un metro y medio espesor que, prácticamente, “flota” sobre las tierras del nivel de aguas freáticas. Sobre esta gigantesca losa se realizaron los soportes de toda la estructura de la terminal. Pasaron meses y meses de camiones y hormigoneras rellenando el subsuelo de metros cúbicos de cemento y áridos para hacer una plataforma sobre la que edificar. Por tanto, la Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona, realmente, no es un edificio, es un barco insertado en tierra.

Aeropuerto Bcn2Y aunque parezca que esta fantástica idea se la debemos a los arquitectos, no es así. Es gracias al señor Arquímedes y a su famoso Principio. Curiosamente, todos sabemos que el Principio de Arquímedes es… “Arqui”, y el final “medes”. Pero, ¿saben ustedes por qué llegó a esta conclusión?

Pues según cuenta la leyenda, el rey Hierón II de Siracusa quería saber si su corona era de oro puro o si le habían dado gato por libre y el orfebre le había añadido plata. Para averiguarlo, se lo consultó a Arquímedes. El tipo se rompió los cuernos tratando de dar con una solución, pues no podía fundir la corona para averiguar si el rey había comprado duros a cuatro pesetas (o dracmas). Se ve que de sudar la gota gorda cavilando para encontrar la solución, Arquímedes le entró un sofocón y decidió darse un baño para refrescarse. Entonces se dio cuenta que cuando él se sumergía en el agua, ésta se elevaba al introducirse en la bañera y se le encendió la bombilla para dar con la solución.

De todos es sabido que a Arquímedes le dio tal subidón de alegría que salió corriendo en bolas por medio de Siracusa gritando aquello de “¡Eureka, Eureka!”… para regocijo y asombro de las señoras y para envidia cochina de sus conciudadanos masculinos; ya que, aunque la historia no lo cuenta, desde aquel día le llamaron Arquímedes el Trípode… (al parecer entre las huellas de sus pies que dejó en su loca carrera, fue creando un surco…, aún no existía el negro del guasap, pero él ya dejó el pabellón griego muy alto).

Siracusa

Bueno y la solución no fue otra que introducir en el agua la corona y un lingote de oro del mismo peso que la corona. Si la corona era de oro puro, desplazaría el mismo volumen de agua que el lingote. Si la corona tenía algo de otro metal, como la plata, su densidad sería diferente a la del lingote y por tanto, el volumen de agua desplazado sería diferente. Al parecer al orfebre sí que le cortaron los “lingotes”, pues el muy listo había añadido plata a la corona y puñetera gracia que debió hacerle al rey Hieron II.

En fin, y de ahí, nuestro amigo Arquímedes, aparte de cruzar Siracusa con la minga despendolada, sacó aquella maldita frase que todos tuvimos que aprendernos en las clases de física y química y que decía aquello de:

“todocuerpoquesesumergeenunfluidoexperimentaunempujehaciaarribaigualalpesodelvolumenquedesaloja”

Pero Arquímedes no dejó sólo esta frase para la posteridad, sino que fue todo un Leonardo Da Vinci de su época, siendo físico, ingeniero, inventor, astrónomo y matemático. Inventó el tornillo de Arquímedes, estableció los principios de la hidrostática y sus estudios matemáticos llegaron hasta el Renacimiento.

Al final, como todos los genios, la ignorancia pudo con él. Pero no la ignorancia suya, sino la del soldado romano que se lo cargó cuando éstos conquistaron Siracusa. Al parecer el general romano Marco Claudio Marcelo había ordenado capturar a Arquímedes con vida. Sin embargo, cuando el soldado romano instó a Arquímedes a que se rindiera, el genial hombre estaba tratando de resolver un problema matemático y dijo aquello de: “No estropeéis mis círculos”… Al tarugo del soldado, que seguramente no debía ser un lumbreras en mates o le tenía manía a su profe, la respuesta de Arquímedes debió sonarle a: “No me toques los cojones”. Con lo cual, se lo cargó allí mismo.

Muerte de arquimedes3

No sabemos si al soldado, después de haber desobedecido las órdenes del general de respetar la vida de Arquímedes, se los tocaron; pero lo que sí es un hecho fehaciente y que no ha variado en siglos es que la ignorancia no sólo es atrevida, sino que, en muchas ocasiones, es peligrosa.

Así que, por tanto, no sean ustedes ignorantes y culturicense un poco. Para ello, nada mejor que leer… ¡¡¡IDUS DE JULIO!!! 

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