Felipe Ortín

Escribidor


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Alcorques y Bolardos

Ánimo queridos y queridas lectores del blosss que ya va quedando menos para las vacaciones y, de paso, no tener que soportar leerme cada tres semana. Pero mientras llegan tan calurosas y anheladas, que no heladas, fechas, les traigo una nueva anécdota, de esas que aprendemos y aprehendemos con Idus de Julio, mi maravillosa novela, candidata al premio Nobel de LiteraBurra o al premio Planeta… de los Simios.

El premio Planeta

Esperando que me lleguen ambos premios y pueda vivir algún día del Cuento, es decir, de los Cuentos que yo vaya escribiendo, les voy haciendo llegar estas anécdotas para que se me vayan culturizando y cultivando como hombres, hombros u hombras o, si lo prefieren, para no ser políticamente incorrecto, como mujeres, mujeros o mujeras. Elijan ustedes…, o ustedos y ustedas.

Pues bien, hoy vamos a hablar del amplio bagaje de vocabulario con el que cuenta el castellano y de dos palabras que en la versión inicial de Idus de Julio colé para parecer un tío “curto i herudito”, pero que luego saqué de allí porque no me rimaban ni con cola. Y esas dos palabras son: bolardo y alcorque.

Sí, ¿eh? A que suenan a insulto, ¿verdad? Podríamos componer una frase que sonase así: “¡menudo bolardo!”, u otra que dijera: “Ñosssss, mano, ¡chiquito alcorque!”. Con ambas expresiones parecería que estamos insultando a alguien, sin embargo, no es así. (Nota aclaratoria para los NO chicharreros: “Ñosss” es una típica expresión de Tenerife que denota sorpresa o admiración; “mano”, significa hermano o colega; y “chiquito” no significa pequeño sino, más bien, lo contrario, “menudo pedazo de”).

Pues bien, un bolardo no es sino uno de esos postes metálicos que se colocan en las calles para que no aparquemos sobre la acera o para que los coches no entren en una calle. Por su parte, el alcorque es el hueco que se hace en la acera para colocar los árboles y recoger así el agua de lluvia (y muchas veces las caquitas de los perritos). En definitiva, ambos son elementos de arquitectura urbana que a veces tienen su peligro, pues, ¿quién no se ha dejado una espinilla contra algún bolardo? ¿o, jugando borracho a pasarlos por encima, dejarse las partes? ¿o ha rayado la puerta del coche? ¿o se ha hecho un esguince de tobillo al no ver el alcorque?…, pues conozco gente para los cuatro casos. Entonces sí que dan ganas de sacar el diccionario de la Real Academia de la Lengua y hacer buen uso de la cantidad de palabrotas mal sonantes que tenemos para cagarnos en las muelas del que puso el bolardo o el alcorque en medio de la acera.

Aunque para palabras malsonantes, éstas no hace falta que sean tacos, el castellano tiene de sobra. Pueden ser palabras de uso corriente, como por ejemplo, almorrana. No me digan que no suena mal. Pero es que incluso su sinónimo culto aún suena peor: hemorrrrrrroide. ¡Chacho! Ni hecho adrede. Lo cierto es que, aunque le cambiásemos el nombre y usáramos otra palabra para definir ese tipo de varices, la verdad es que nos seguirían dando por culo igualmente…, y literalmente.

Hemoal2

Otra palabra malsonante, y que no es un insulto, es forúnculo o furúnculo, que ya de por sí da mal rollo, aunque su sinónimo culto, divieso o bubón, tampoco mejora la cosa y no deja de ser más que un tumor purulento o con pus, y donde la palabra purulento también da grima sólo de pronunciarla.

Por no hablar de sobaco, que mira que suena fatal y por mucho que utilices axila en su lugar tampoco lo arreglas mucho y si encima tienes unas lianas bajo el brazo tipo la selva de Tarzán, el repelús aumenta cosa bárbara.

Gargajo tampoco mejora el sonido del castellano y más si encima carraspeas para obtenerlo. Y el pobre gorgojo, que no tiene nada que ver con el gargajo, no es que tenga un nombre bonito aunque, realmente, el bicho es feo de cojones.

Escroto no es que suene muy bien, la verdad, igual que sus vecinos esfínteres. Lo cierto es que parece que los médicos para definir las partes de la anatomía humana cojan las fichas del Scrable las tiren al azar y lo peor que salga es el nombre que le ponen a esa zona de la geografía humana. Por no decir, el nombre de las enfermedades, porque relacionado con lo anterior, no me digan que no suena como el culo la palabra gonorrrrea. ¡Chosssss! Llegas al médico y te espeta: “Caballero, tiene usted gonorrrrrea”…, con sólo oír esa palabra fijo que se te cae la minga a cachos, aunque no sepas lo que signifique ni cuáles son sus síntomas.

O por ejemplo, seborrea. Ya sólo de escucharla se te llena el cuerpo de escamas. Y hablando de sebo, mira que también es fea la pobre palabra.

Pero no sólo son los médicos quienes inventan palabritas retorcidas. Los biólogos son unos hachas poniendo nombrecitos. Por ejemplo, no había otro nombre que ponerle a ese pobre pez llamado japuta. ¡Coño! Que estás en el chiringuito de la playa comiendo pescado y se te ocurre decir: “¡Que buena está la japuta!” y tu mujer inmediatamente levanta la cabeza para ver a qué chati le estás echando el ojo para recriminarte que siempre estás pensando en lo mismo.

Y menos mal que los mandriles no saben que les llamamos así. Yo si fuera un mandril iba a la Protectora de Animales a presentar una hoja de reclamaciones para que me cambiaran el nombre y presentaba cargos por injurias contra el biólogo que me llamó de esa manera.

Y continuando en el campo de la biología, cómo nos vamos a olvidar de sus ayudantes y, en particular, de los mamporreros. ¡Acabáramos! Llegas a un bar, te sientas, le echas un ojo a una chica, le entras con aquello de “¿estudias o trabajas?”, y cuando ya estás entrando en confianza va ella y te pregunta: “¿Y tú qué haces?”… “yo soy mamporrero”. Bueno, ya sólo con oír esa palabra tan chunga, aunque la chica no tenga ni idea de qué va tu faena, sale por patas y al carajo el ligue. Pero es que si, por casualidad, la tía sabe lo que significa, cagada total. Vamos, no deja que la toques ni en pintura. Y es que el trabajo de mamporrero está íntimamente relacionado con otra fea palabra, el cipote, en particular el del caballo, pues digamos que un mamporrero es como el chófer del “Follow me” de los aviones pero en lugar de meter los aviones en el hangar pues…, pues…, eso, mira, ¡qué casualidad!, en este caso el “follow me” pronunciado literalmente en castellano resume lo que ayuda a hacer el mamporrero al caballo.

Y ya que hemos salido con el inglés, revisemos esta manía que nos ha cogido de meter anglicanismos por todas partes. Yo, cuando era joven, me iba de pateo, de acampada, a montar en bici, a correr, o jorobar la pavana a los vecinos jugando a fútbol en la calle a la hora de la siesta…, pues no. Eso ya no se hace y además está muy feo. Hoy, para ser culín…, perdón, quiero decir Cool&In, tienes que hacer trekking, camping, biking, running, o neighbour fucking football at siesta time. Si no, te miran fatal. Y es que no es lo  mismo pegar pelotazos contra una pared como un palurdo español que como un british polite.

Por no decir que en el curro los compañeros se pueden chotear de ti si dices reunión, lluvia de ideas, objetivo o reunión informativa en lugar de meeting, brainstorming, target o briefing. Y no sólo eso, de vez en cuando, alguien de la oficina te puede reenviar un correo informativo con la abreviatura “fyi” (for your information) que, en este caso vale, porque abreviar: “paque usted tenga información” queda como “puti” y claro, liada la tenemos, porque te pueden acusar de acoso sexual o de moving.

Y el jefe, en la empresa, ahora ya no es el jefe, sino el CEO (Chief Executive Officer); Recursos Humanos se dice Human Resources y su mandamás es un Headhunter (literalmente, caza-cabezas, como los jíbaros); la secre del jefe ya no es “la Loli”, sino su Personal Assistant; y al contable de toda la vida, ahora se le dice Account Manager.

La Loli

Eso sí, sin embargo, cuando las cosas se tuercen y te quieres acordar de las muelas de alguno de ellos, uno deja de ser “polite” y utiliza el castellano castizo para utilizar sinónimos como “el cabrón de mi jefe”, “la machanga aquella”, “el gilipuertas del administrador”, “el bobomierda de Paco”, o el “hijo puta ese” porque, indiscutiblemente, los tacos en castellano son mucho más potentes y sonoros que en cualquier otro idioma, porque un buen “¡joder!”, de esos que rascan la garganta cuando lo pronuncias, es mucho más sonoro e impactante que un “¡fuck!”. Vamos, es que ni punto de comparación.

Pero, sobre todo, lo que no tiene ni punto de comparación es Idus de Julio, la comedia más hilarante que he escrito jamás y que no debes perderte…,

Sí, vale, sólo he escrito una novela, así que es la más hilarante que he escrito jamás, pero igualmente, no debes perdértela.

portadas 

 

 

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7 comentarios

Entrevista de un fannnss.

Amigas y amigos del ORTINorrinco y de Felipe Ortín, hoy estoy en plan vago que te cagas y no tengo ganas de escribir así que, como hacen los del Gobierno, he hecho que curren otros. Sí, hoy se ha encargado de escribir otra persona, Francisco González Sánchez, lector de Idus de Julio y, desde entonces, fan, admirador y amigo mío. Todo un caballero al que hice reír con mi novela y que para agradecerme las sonrisas, me hizo la siguiente entrevista con la que les dejo hoy. Espero que la paladeen más como ambrosía sabrosa que como mazapán enyugante.

UN CAFÉ CON FELIPE ORTÍN GONZÁLEZ, AUTOR DE “IDUS DE JULIO”

Conocí a Felipe Ortín, en  la librería-café Libro en Blanco de Santa Cruz de Tenerife, y decidí comprarle su “Novela”, porque me gusta ayudar y animar a los que empiezan, pero con la intención de ponerla en mi “lista de espera”, como otra muchas novelas, que tal vez nunca llegue a leer, porque  “la vida no me da para más”. Después de leer la dedicatoria que me hizo, “…con cariño de un escribidor novato para que se divierta un rato y saber que había sido alumno del Colegio de Primaria Fernando III el Santo (donde fui profesor unos años, aunque Felipe tuvo la suerte de que yo no le diera clase)  y del Instituto San Hermenegildo, ambos de la Cuesta, alumnos que les recuerdo con muchísimo cariño, le eché un vistazo y le vi una persona sería, humilde y con una sonrisa acogedora. Entonces me dije, “Este tipo lo que tiene de tonto le queda bien”, por lo que decidí darle una primera pasada a su libro, y después una segunda lectura a fondo, como si estuviera corrigiendo un examen, pero lo que conseguí, fue reír, reír y reír…, hasta llegar a la carcajada. Hay que ser muy inteligente y serio para hacer reír. Hoy, “más difícil todavía”, como en el circo.

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Aún no queda muy claro si este tipo es tonto de capirote o realmente inteli…,cualo? Eso sí, los geranios los tiene monísimos de la muerte.

El señor Ortín, me hizo recordar a mis autores más releídos, con lo que guarda un cierto paralelismo: Wenceslao Fernández Flores, Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura, a pesar del paso del tiempo. Por todo esto y por mucho más he decidido invitarle a un café para charlar.

– 01. ¿Tienes algún antecedente literario en la familia y de pequeño tenías muchos libros en casa?

Que yo sepa, ninguno, aunque a mi padre le gustaba escribir poemas y pequeñas historias. También llegó a colaborar en algún periódico y hasta hizo una pequeña edición de un libro donde recogía sus escritos al que tituló: “Escritos en voz baja”. También en casa siempre contamos con estanterías repletas de libros, tanto enciclopedias como colecciones de novelas. Aunque lo que realmente devoraba yo eran los Mortadelos y Filemón que podía arramblar de cualquier kiosko o colega…, así me quedé, medio pirado pero, eso sí, con sentido del humor.

– 02.  ¿Tus padres eran lectores? De qué manera influyeron en tu afición a la lectura y escritura

Como buen hijo de mi época, mis padres se pegaban unas palizas a currar para sacarnos adelante y darnos la mejor educación posible, así que no tenían mucho tiempo para leer. Aún así, en los ratos en los que no les montábamos el cirio padre entre mis hermanos y yo, cuando podían leían. A fecha de hoy, ahora que ya los hemos dejado tranquilos, ellos leen bastante. Supongo que de alguna manera, mi afición a la lectura proviene de las tongas de libros que tuvimos siempre por casa. Lo de la escritura debió ser ciencia infusa porque hasta hace poco nunca me dio por molestar a nadie con mis escritos…, hasta que llegó Idus de Julio, para suerte o desgracia de la Humanidad.

– 03.  De tu época en el Complejo Escolar Militar de La Cuesta, algún profesor influyó en tu afición a la Literatura, porque a pesar de tus años se nota que has leído “algo”.

Pues creo que no porque siempre fui un poco Sheldon (como el de la Big Bang Theory) y se me daban las matemáticas y la física, aparte de recibir mi ración correspondiente de collejas en el cole por empollón. Pero sí que recuerdo con cariño a mi profesora de Literatura de 2º de BUP, Montse. Un pedazo de pan. Nunca hacía los deberes y siempre me ponía sobresaliente. Siempre le tuve cariño a aquella profesora pero no creo que influyera en mi amor por la literatura…, aunque lo mío es más bien LiteraBurra.

– 04. ¿Tus autores o libros  favoritos de niño y joven? ¿Alguno te ha marcado de manera singular?

De niño leí mucho a Stephen King y a Enid Blyton y sus “Cinco” (los devoraba). Pero si hubo uno que me encantó especialmente fue Enrique Jardiel Poncela. Me reía con él y aún conservo un ejemplar de “La Tournée de Dios”, cosa fina, oiga. Aunque como le he dicho antes, quién realmente me ha marcado literariamente ha sido Francisco Ibáñez con su incomparable Mortadelo…, eso sí es literatura de la “güena”.

– 05. Ingeniero de Telecomunicaciones -“comunicación”- carrera nada fácil, ¡Por qué ingeniero! Apartado de la literatura, o ¿la hiciste compatible con ella, como hobby o algo así? -Conozco otro ingeniero de esta especialidad, excelente comunicador, periodista y escritor, Luis del Pino, aunque le falta la “chispa” que a ti te sobra-

Pues como he dicho antes, se me daban las mates y la física así que supongo que hice Telecos porque me atraían esas cosas. También, por supuesto, me atraían las mujeres pero eso sí que se me daba fatal…, ¡planté un soberano huerto de calabazas! Y lo de escribir vino muchos años después cuando ya estaba trabajando. No conozco a Luis del Pino pero si usted dice que le falta “chispa” es que debe ser que yo he trabajado de Ingeniero Industrial más que de Telecos y a base de llevarme calambrazos al meterme en los cuadros eléctricos creo que me sobra electricidad estática…, y me falta algo de cordura.

– 06. ¿Cuándo, cómo y por qué? Decides lanzarte, a esta valiente aventura de escribir una novela  

Disculpe que sea soez pero el motivo básico fue porque se me hincharon los cojones. Sí, me harté de una vida rutinaria y quería realizarme. Años buscando algo que me llenara hasta que un buen día escribí una historieta en que contaba mis desgracias a unos colegas. Se descojonaron de la risa. Así que repetí y se volvieron a tronchar. Escribí varias más con idéntico resultado, así que decidí que me gustaba escribir y podía alegrarle la vida a otros. Y me lancé con Idus de Julio y creo que he conseguido el objetivo: realizarme y hacer FELIPIces a otros. Porque, como decía Cantinflas: “El primer deber de todo ser humanos es ser feliz; el segundo, hacer felices a los demás.”.

– 07.  Como primera novela,  “Idus de Julio” cuánto tiene de la biografía  de “Felipe Ortín” o tal vez de un amigo u otra persona conocida.

Aunque es una historia ficticia por supuesto que tiene partes autobiográficas. Especialmente la sensación de ir por la vida sobre raíles sin ilusiones en la vida, cosa que le ocurre al personaje…, y a muchas personas en la actualidad. Hasta cierto punto me da pena cómo nuestras ilusiones de niños se diluyen con la “adultez”. Creo que si no perdiéramos a nuestro niño interior, el mundo iría mejor… (Felipito, estate quieto, no ves que estoy hablando con este señor…, y deja de sacarte petróleo de la nariz)

– 08. A pesar de que tratas de explicarlo de manera mágico-surrealista, a mi modo de ver,  ¿Cómo se te ocurrió el título?

Pues los escritores siempre le echamos la culpa de estas cosas a un personaje ficticio al que llamamos Musa. Pues que sepa que ese personaje existe de verdad. A mí se me apareció durmiendo y el título me vino soñando. Esto es tan cierto como que me llamo Felipe…, creo.

MAJA

La Musa…, ah! no! que es la Maja…, desnuda además… en qué estaría pensando…

-09. ¿Cómo titularás la próxima?, porque pienso que te dedicarás de lleno a escribir, o ¿sólo los fines de semana y a ratos libres?

Pues el título de la próxima ya lo tengo pero es tosssp-secressst. Esto es como santo Tomas, hasta que no lo vea no lo creo. Es decir, cuando finalmente la tenga acabada, la bautizaré pero por ahora está algo verde. Y en cuanto a escribir, estoy empeñado en vivir del Cuento (es decir, honradamente de mis cuentos no como otros que viven de nuestras cuentas…). Y la intención es poder vivir de esto pero la competencia, el mercado y la crisis lo dificultan mucho. Por ahora intentaré compaginar mi actividad con el trabajo diario porque tengo fe en mí mismo ya que el día que pierda la Fe en mi mismo, dejaré de llamarme Felipe y pasaré a ser, simplemente, un Lipe cualquiera.

– 10.  Últimamente qué autores o libros han influido o influyen más en ti.

La verdad es que pocos pero porque leo poco. Cuando te dedicas a escribir no puedes leer más que lo que te interesa para documentarte y no te deja mucho tiempo para más. Además, soy más de ensayo que de novela, con lo que mis referencias literarias actuales están bastante desfasadas. Sí, lo reconozco, soy un as…, un asno quiero decir.

– 11.  Con quien te quedarías, ¿Carlos Ruiz Zafón, Arturo Pérez Reverter, Vargas Llosa o Javier Marías? o ¿Tal vez,  una escritora?

Me encantó La Sombra del Viento de Zafón; de Pérez Reverte he leído alguna historia de Alatriste, aunque el libro que más me gustó de él fue “Territorio Comanche”. De Vargas Llosa no he leído nada (disculpe usted mi burrez) y de Javier Marías leo a veces su columna en la revista de El País. Me parece un tipo formidable con una forma de pensar con la que coincido bastante. En cuanto a escritoras, la gran Agatha Crhistie o Enid Blyton, que me hechizaba con sus Cinco.

– 12. ¿Qué opinión te merece el “mundo” que nos ha tocado vivir y que tu parodias con esa fina  y simpática ironía que te caracteriza?

Lo fácil sería decir que el mundo actual es una mierda y está loco pero eso lo viene diciendo la Humanidad desde el origen de los tiempos. Ya un anónimo Caldeo por allá en los tiempos de Matusalem decía: “Nuestra juventud es decadente e indisciplinada, los hijos no escuchan ya los consejos de los mayores. El fin de los tiempos está próximo.” Sinceramente, la tele y los medios nos venden cientos de miles de desgracias diarias pero porque el ser humanos es miedica por naturaleza. El miedo es una gran herramienta de control de masas y asustar a la peña permite controlarla. Sí, es cierto, el mundo está loco pero debemos recordar que, aunque no se vea, hay más locura de la buena que de la mala… De hecho, yo estoy pirado y aún no sé cómo he conseguido engañarle para que me entreviste…

– 13. (Mi número favorito) ¿Tus hobbies favoritos, fuera de la lectura, la escritura y la ingeniería? Para terminar:  ¿un libro? -no vale “Idus de julio”, ¿una canción?, y ¿una película?

Mi hobby principal durante muchos años fue ser portero de fútbol. ¡Me encantaba! Podía ser el héroe del equipo o el villano al mismo tiempo. Podía volar como Superman para intentar atrapar una pelota o podía retorcerme de dolor si atinaban a darme en los “minibabybel”. Ahora ya, con la edad y renqueante del lumbago, pues me gusta la natación y cocinar. En cuanto a un libro, me quedo con “Sin noticias de Gurp” de Eduardo Mendoza y con “La Tournée de Dios” de Jardiel Poncela porque con ambos me desternillé. De películas destacaría “La vida es bella” o “Intocable” porque no dejan de ser tragedias pero enfocadas con un punto optimista y mucho humor porque, como decía Eduardo Galeano: “el humor tiene la capacidad de devolverte la certeza de que la vida vale la pena”. Finalmente, como canción, elegiría “Thunderstruck” de AC/DC, que no tiene la más puñetera gracia pero cada vez que la escucho, me desmeleno.

Muchísimas gracias, Felipe, por tu amabilidad y por esta maravillosa tarde que me has hecho pasar.

De nada. Que sepa que ha sido un placer y sobre todo a uno le llena el poder hacer feliz a otra persona y creo que con Idus de Julio lo he conseguido con usted. Creo que tenemos que usar más el buen humor en nuestra vida diaria para que este mundo no chirríe tanto. Encantado de haberle conocido y de que se haya reído tanto con mi novela.

Francisco

Un nuevo fan y amigo en mi vida: Francisco González Sánchez