Felipe Ortín

Escribidor

Entrevista de un fannnss.

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Amigas y amigos del ORTINorrinco y de Felipe Ortín, hoy estoy en plan vago que te cagas y no tengo ganas de escribir así que, como hacen los del Gobierno, he hecho que curren otros. Sí, hoy se ha encargado de escribir otra persona, Francisco González Sánchez, lector de Idus de Julio y, desde entonces, fan, admirador y amigo mío. Todo un caballero al que hice reír con mi novela y que para agradecerme las sonrisas, me hizo la siguiente entrevista con la que les dejo hoy. Espero que la paladeen más como ambrosía sabrosa que como mazapán enyugante.

UN CAFÉ CON FELIPE ORTÍN GONZÁLEZ, AUTOR DE «IDUS DE JULIO»

Conocí a Felipe Ortín, en  la librería-café Libro en Blanco de Santa Cruz de Tenerife, y decidí comprarle su «Novela», porque me gusta ayudar y animar a los que empiezan, pero con la intención de ponerla en mi «lista de espera», como otra muchas novelas, que tal vez nunca llegue a leer, porque  «la vida no me da para más». Después de leer la dedicatoria que me hizo, «…con cariño de un escribidor novato para que se divierta un rato« y saber que había sido alumno del Colegio de Primaria Fernando III el Santo (donde fui profesor unos años, aunque Felipe tuvo la suerte de que yo no le diera clase)  y del Instituto San Hermenegildo, ambos de la Cuesta, alumnos que les recuerdo con muchísimo cariño, le eché un vistazo y le vi una persona sería, humilde y con una sonrisa acogedora. Entonces me dije, «Este tipo lo que tiene de tonto le queda bien», por lo que decidí darle una primera pasada a su libro, y después una segunda lectura a fondo, como si estuviera corrigiendo un examen, pero lo que conseguí, fue reír, reír y reír…, hasta llegar a la carcajada. Hay que ser muy inteligente y serio para hacer reír. Hoy, «más difícil todavía», como en el circo.

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Aún no queda muy claro si este tipo es tonto de capirote o realmente inteli…,cualo? Eso sí, los geranios los tiene monísimos de la muerte.

El señor Ortín, me hizo recordar a mis autores más releídos, con lo que guarda un cierto paralelismo: Wenceslao Fernández Flores, Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura, a pesar del paso del tiempo. Por todo esto y por mucho más he decidido invitarle a un café para charlar.

– 01. ¿Tienes algún antecedente literario en la familia y de pequeño tenías muchos libros en casa?

Que yo sepa, ninguno, aunque a mi padre le gustaba escribir poemas y pequeñas historias. También llegó a colaborar en algún periódico y hasta hizo una pequeña edición de un libro donde recogía sus escritos al que tituló: “Escritos en voz baja”. También en casa siempre contamos con estanterías repletas de libros, tanto enciclopedias como colecciones de novelas. Aunque lo que realmente devoraba yo eran los Mortadelos y Filemón que podía arramblar de cualquier kiosko o colega…, así me quedé, medio pirado pero, eso sí, con sentido del humor.

– 02.  ¿Tus padres eran lectores? De qué manera influyeron en tu afición a la lectura y escritura

Como buen hijo de mi época, mis padres se pegaban unas palizas a currar para sacarnos adelante y darnos la mejor educación posible, así que no tenían mucho tiempo para leer. Aún así, en los ratos en los que no les montábamos el cirio padre entre mis hermanos y yo, cuando podían leían. A fecha de hoy, ahora que ya los hemos dejado tranquilos, ellos leen bastante. Supongo que de alguna manera, mi afición a la lectura proviene de las tongas de libros que tuvimos siempre por casa. Lo de la escritura debió ser ciencia infusa porque hasta hace poco nunca me dio por molestar a nadie con mis escritos…, hasta que llegó Idus de Julio, para suerte o desgracia de la Humanidad.

– 03.  De tu época en el Complejo Escolar Militar de La Cuesta, algún profesor influyó en tu afición a la Literatura, porque a pesar de tus años se nota que has leído «algo».

Pues creo que no porque siempre fui un poco Sheldon (como el de la Big Bang Theory) y se me daban las matemáticas y la física, aparte de recibir mi ración correspondiente de collejas en el cole por empollón. Pero sí que recuerdo con cariño a mi profesora de Literatura de 2º de BUP, Montse. Un pedazo de pan. Nunca hacía los deberes y siempre me ponía sobresaliente. Siempre le tuve cariño a aquella profesora pero no creo que influyera en mi amor por la literatura…, aunque lo mío es más bien LiteraBurra.

– 04. ¿Tus autores o libros  favoritos de niño y joven? ¿Alguno te ha marcado de manera singular?

De niño leí mucho a Stephen King y a Enid Blyton y sus “Cinco” (los devoraba). Pero si hubo uno que me encantó especialmente fue Enrique Jardiel Poncela. Me reía con él y aún conservo un ejemplar de “La Tournée de Dios”, cosa fina, oiga. Aunque como le he dicho antes, quién realmente me ha marcado literariamente ha sido Francisco Ibáñez con su incomparable Mortadelo…, eso sí es literatura de la “güena”.

– 05. Ingeniero de Telecomunicaciones -«comunicación»- carrera nada fácil, ¡Por qué ingeniero! Apartado de la literatura, o ¿la hiciste compatible con ella, como hobby o algo así? -Conozco otro ingeniero de esta especialidad, excelente comunicador, periodista y escritor, Luis del Pino, aunque le falta la «chispa» que a ti te sobra-

Pues como he dicho antes, se me daban las mates y la física así que supongo que hice Telecos porque me atraían esas cosas. También, por supuesto, me atraían las mujeres pero eso sí que se me daba fatal…, ¡planté un soberano huerto de calabazas! Y lo de escribir vino muchos años después cuando ya estaba trabajando. No conozco a Luis del Pino pero si usted dice que le falta “chispa” es que debe ser que yo he trabajado de Ingeniero Industrial más que de Telecos y a base de llevarme calambrazos al meterme en los cuadros eléctricos creo que me sobra electricidad estática…, y me falta algo de cordura.

– 06. ¿Cuándo, cómo y por qué? Decides lanzarte, a esta valiente aventura de escribir una novela  

Disculpe que sea soez pero el motivo básico fue porque se me hincharon los cojones. Sí, me harté de una vida rutinaria y quería realizarme. Años buscando algo que me llenara hasta que un buen día escribí una historieta en que contaba mis desgracias a unos colegas. Se descojonaron de la risa. Así que repetí y se volvieron a tronchar. Escribí varias más con idéntico resultado, así que decidí que me gustaba escribir y podía alegrarle la vida a otros. Y me lancé con Idus de Julio y creo que he conseguido el objetivo: realizarme y hacer FELIPIces a otros. Porque, como decía Cantinflas: “El primer deber de todo ser humanos es ser feliz; el segundo, hacer felices a los demás.”.

– 07.  Como primera novela,  «Idus de Julio» cuánto tiene de la biografía  de «Felipe Ortín» o tal vez de un amigo u otra persona conocida.

Aunque es una historia ficticia por supuesto que tiene partes autobiográficas. Especialmente la sensación de ir por la vida sobre raíles sin ilusiones en la vida, cosa que le ocurre al personaje…, y a muchas personas en la actualidad. Hasta cierto punto me da pena cómo nuestras ilusiones de niños se diluyen con la “adultez”. Creo que si no perdiéramos a nuestro niño interior, el mundo iría mejor… (Felipito, estate quieto, no ves que estoy hablando con este señor…, y deja de sacarte petróleo de la nariz)

– 08. A pesar de que tratas de explicarlo de manera mágico-surrealista, a mi modo de ver,  ¿Cómo se te ocurrió el título?

Pues los escritores siempre le echamos la culpa de estas cosas a un personaje ficticio al que llamamos Musa. Pues que sepa que ese personaje existe de verdad. A mí se me apareció durmiendo y el título me vino soñando. Esto es tan cierto como que me llamo Felipe…, creo.

MAJA

La Musa…, ah! no! que es la Maja…, desnuda además… en qué estaría pensando…

-09. ¿Cómo titularás la próxima?, porque pienso que te dedicarás de lleno a escribir, o ¿sólo los fines de semana y a ratos libres?

Pues el título de la próxima ya lo tengo pero es tosssp-secressst. Esto es como santo Tomas, hasta que no lo vea no lo creo. Es decir, cuando finalmente la tenga acabada, la bautizaré pero por ahora está algo verde. Y en cuanto a escribir, estoy empeñado en vivir del Cuento (es decir, honradamente de mis cuentos no como otros que viven de nuestras cuentas…). Y la intención es poder vivir de esto pero la competencia, el mercado y la crisis lo dificultan mucho. Por ahora intentaré compaginar mi actividad con el trabajo diario porque tengo fe en mí mismo ya que el día que pierda la Fe en mi mismo, dejaré de llamarme Felipe y pasaré a ser, simplemente, un Lipe cualquiera.

– 10.  Últimamente qué autores o libros han influido o influyen más en ti.

La verdad es que pocos pero porque leo poco. Cuando te dedicas a escribir no puedes leer más que lo que te interesa para documentarte y no te deja mucho tiempo para más. Además, soy más de ensayo que de novela, con lo que mis referencias literarias actuales están bastante desfasadas. Sí, lo reconozco, soy un as…, un asno quiero decir.

– 11.  Con quien te quedarías, ¿Carlos Ruiz Zafón, Arturo Pérez Reverter, Vargas Llosa o Javier Marías? o ¿Tal vez,  una escritora?

Me encantó La Sombra del Viento de Zafón; de Pérez Reverte he leído alguna historia de Alatriste, aunque el libro que más me gustó de él fue “Territorio Comanche”. De Vargas Llosa no he leído nada (disculpe usted mi burrez) y de Javier Marías leo a veces su columna en la revista de El País. Me parece un tipo formidable con una forma de pensar con la que coincido bastante. En cuanto a escritoras, la gran Agatha Crhistie o Enid Blyton, que me hechizaba con sus Cinco.

– 12. ¿Qué opinión te merece el «mundo» que nos ha tocado vivir y que tu parodias con esa fina  y simpática ironía que te caracteriza?

Lo fácil sería decir que el mundo actual es una mierda y está loco pero eso lo viene diciendo la Humanidad desde el origen de los tiempos. Ya un anónimo Caldeo por allá en los tiempos de Matusalem decía: “Nuestra juventud es decadente e indisciplinada, los hijos no escuchan ya los consejos de los mayores. El fin de los tiempos está próximo.” Sinceramente, la tele y los medios nos venden cientos de miles de desgracias diarias pero porque el ser humanos es miedica por naturaleza. El miedo es una gran herramienta de control de masas y asustar a la peña permite controlarla. Sí, es cierto, el mundo está loco pero debemos recordar que, aunque no se vea, hay más locura de la buena que de la mala… De hecho, yo estoy pirado y aún no sé cómo he conseguido engañarle para que me entreviste…

– 13. (Mi número favorito) ¿Tus hobbies favoritos, fuera de la lectura, la escritura y la ingeniería? Para terminar:  ¿un libro? -no vale «Idus de julio», ¿una canción?, y ¿una película?

Mi hobby principal durante muchos años fue ser portero de fútbol. ¡Me encantaba! Podía ser el héroe del equipo o el villano al mismo tiempo. Podía volar como Superman para intentar atrapar una pelota o podía retorcerme de dolor si atinaban a darme en los “minibabybel”. Ahora ya, con la edad y renqueante del lumbago, pues me gusta la natación y cocinar. En cuanto a un libro, me quedo con “Sin noticias de Gurp” de Eduardo Mendoza y con “La Tournée de Dios” de Jardiel Poncela porque con ambos me desternillé. De películas destacaría “La vida es bella” o “Intocable” porque no dejan de ser tragedias pero enfocadas con un punto optimista y mucho humor porque, como decía Eduardo Galeano: “el humor tiene la capacidad de devolverte la certeza de que la vida vale la pena”. Finalmente, como canción, elegiría “Thunderstruck” de AC/DC, que no tiene la más puñetera gracia pero cada vez que la escucho, me desmeleno.

Muchísimas gracias, Felipe, por tu amabilidad y por esta maravillosa tarde que me has hecho pasar.

De nada. Que sepa que ha sido un placer y sobre todo a uno le llena el poder hacer feliz a otra persona y creo que con Idus de Julio lo he conseguido con usted. Creo que tenemos que usar más el buen humor en nuestra vida diaria para que este mundo no chirríe tanto. Encantado de haberle conocido y de que se haya reído tanto con mi novela.

Francisco

Un nuevo fan y amigo en mi vida: Francisco González Sánchez

7 pensamientos en “Entrevista de un fannnss.

  1. ¡Muy bueno! Me ha encantado. un abrazo

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  2. Un jueves cualquiera, con la salvedad de venir de comer con un buen amigo. Voy andando por la Orotava y descubro una «cafebrería». Buscaba unos libros sobre la felicidad y un buen café, así que entré.Eché un vistazo general y me pareció ver de reojo a un tipo con un casco de traje y corbata.Curiosamente no le presté mucha atención.Pensé que vendía algo. Pero cuando se me acercó y presentó como autor del libro que tenía en sus manos y modelo de la portada a cara cubierta.Me hizo reir y despertó mi curiosidad.No me vendió una obra literaria ilustre, sino una historia banal de un pobre desgraciado atrapado en la realidad. Uno más del montón y me cautivó.Bien por empatía o por el descaro del «sinverguenza» que ataviado con un casco en la cabeza me la presentaba.Así que fuí uno de los palitos que compró el libro esa tarde, según la rigurosa estadística de Ortín.Lo empecé allí mismo, con mi cortado de leche de soja.Y no fuí a correr como tenía previsto.Leí y me reí.Yo soy una buscadora de ese síntoma de la «felicidad».En ese intento de encontrarla,corro,practico yoga, hago senderismo,voy a clases de baile y a talleres de coaching.A veces la rozo y a veces se me escapa.Este libro corriente, por su limpieza me dió un ingrediente más para la receta que busco.Y me quedé con ganas de ser amiga del autor y del personaje…Así que lo recomiendo y GRACIAS!!!

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  3. Me parece magnífico y me alegro de tus éxitos. Un abrazo.

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  4. Una gran entrevista!!!!!
    A los dos felicidades, una tarde inolvidable no?

    Saludos;
    Anna

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