Felipe Ortín

Escribidor

El excusado

4 comentarios

Saludos a todos y todas nuevamente, después de estas vacaciones en la que espero que hayan disfrutado mucho. Sin embargo, con la vuelta al curro y al cole, supongo que muchos estarán con la depresión postvacacional y pensando que el curro es una mierda. Pues bien, hoy la cosa, más o menos va de eso, de mierda.

Sí, porque oooooootra vez más, para su desesperación y pérdida de nervios, continuamos aquí, en nuestro blosss del ORTINorrinco dándoles la tabarra con las anécdotas que intenté colar en Idus de Julio y que, por prudencia, decidí retirar para evitar que al lector de la misma le entrasen tendencias pirómanas y optara por quemar la novela a las primeras letras de cambio.

En particular, ésta que vengo a contarles decidí no incluirla porque: a) no encajaba ni a patadones y b) porque los temas escatológicos pueden llevar al lector a establecer puentes psicológicos que le hagan relacionar mi novela con la mierda cosa que, obviamente, no tienen nada que ver.

En definitiva, que a mí, para escribir, me pasa lo mismo que le ocurría a un poeta del siglo XVI, Sir John Harrington, es decir, que la musa y la inspiración es más fácil que nos lleguen después de aliviarnos fisiológicamente. Pues bien, resulta que Sir John, aparte de poeta, era inventor y no se le ocurrió otra cosa que, dado que en aquella época hacer las necesidades era bastante incómodo, idear el W.C. para poder escribir los poemas bien relajado.

Sí, es curioso que fuera un poeta quién inventara el W.C. Posiblemente, mucho antes de que José Zorrilla escribiera Don Juan Tenorio, fuera a Harrington a quien se le ocurrieron los siguientes versos mientras trataba de ligarse a la maciza de turno:

No es verdad ángel de amor,

que en esta apartada orilla

se ha cagado una chiquilla

y hasta aquí llega el olor

Y efectivamente, después de horrorizarse, perder el ligue y tener que salir corriendo de la apartada orilla tras inspirar aquel fétido olor, debió inspirarse y crear el W.C. Total, que en 1596 diseñó el primer Water Closet o excusado de válvula, al que denominó Ajax. Fue instalado en los aposentos de su madrina y protectora, la Reina Isabel I. Posiblemente, pocos en su época hubieran sido capaces de mandar a cagar a la Reina de Inglaterra tan sutilmente como lo insinuó el susodicho poeta. Ya le hubiera gustado a Felipe II poder haber hecho eso, que le envió cortésmente a la Armada Invencible para conquistarle Inglaterra y lo que le devolvió, la muy desagradecida, fue la Flotilla de Chalupas de Chanquete.

Isabel I-2

Isabel I pálida de aguantar la respiración tras dejar suculento recuerdo en el primer WC del mundo. Tras utilizarlo, declararía pudorosamente: “What a shit!” que, como todos ustedes saben, significa: “¡Córcholis, eso no pudo salir de mí! Soy una princesa, o sea…”

Sin embargo, el Ajax no llegó a funcionar del todo bien, dado que todavía no existían redes de saneamiento y los mondongos de la reina se quedaban empozados en el fondo del retrete, con lo cual, al parecer, no tuvo demasiado éxito el invento.

Por esa época, lo habitual en las grandes ciudades de la época era que los desechos humanos acabaran en la vía pública al grito de “agua va”, momento en que había que apartarse lo más rápido posible para no quedar pringado. De hecho, hasta Erasmo de Rotterdam escribió, en uno de los primeros libros de etiqueta, normas de conducta para el cuarto de baño y funciones corporales. Advertía Erasmo que “es descortés saludar a alguien mientras está orinando o defecando”, ya que la gente hacía sus necesidades en plena calle. ¡Hombre!, yo creo que más que descortesía saludar a alguien mientras está en plena faena es más bien un tema de repelús, ¿no? A ver a quién le vas a dar la mano después de haber hecho el qué…, ¡brrrrrr! ¡Qué escalofríos!

También Erasmo aconsejaba “disimular con una tos el estruendo explosivo, siguiéndose la ley de sustituir pedos por toses”. Cosa que, hoy en día, me hace sospechar cada vez que oigo a alguien toser y suelo retroceder un par de pasos por si las moscas y, sobretodo, por si me atufa. 

Erasmo

El gran pensador Erasmo de Rotterdam pillado en pleno momento de relajación filosófica: “Por más que tosa, este huele fijo…, mejor lo dejo aquí y me voy”

Pero bueno, el tiempo pasó y hacia 1775, un relojero llamado Alexander Cummings patentaba su propia versión del retrete, añadiéndole una pieza revolucionaria: el sifón. Con esto se evitaba que el olor volviera del desagüe hacia atrás, con lo que se dejaron de utilizar nombres vulgares para el invento, tales como cagadero, para comenzar a denominarlo más fisnamente y llamarlo inodoro, es decir, sin olor.

Aún así, el invento no terminaba de extenderse, hasta que en 1830 un brote de cólera diezmó la población londinense. Tras este desastre humano se dictó el Acta de Salud Pública inglesa, en virtud de la cual se obligó a todas las casas a construir un servicio y mejorar la red de alcantarillado. Al principio fueron instalados en lugares públicos, como en el Crystal Palace de Hyde Park de Londres, a donde los ciudadanos iban, impresionados, a utilizar el prodigioso invento, al tiempo que les esperaban funcionarios vestidos de blanco para recibirlos y cobrarles un penique por su uso. De esta manera, en Inglaterra se extendió la expresión “to pay a penny”, como eufemismo de la fea palabra “mear”, y que se sigue utilizando en la actualidad por la británica peña.

Posteriormente, alrededor de 1880, Thomas Crapper; cuyo apellido significa, literalmente, “cagador”; empezó a fabricar inodoros baratos y de gran calidad, con un diseño muy similar al actual. Así pues, hacia 1890 ya era un elemento bastante difundido por Gran Bretaña y parte de Europa.

También, asociado al WC, otra invención que mejoró la vida de la nuestra especie fue el papel higiénico. Al principio el ser humano no tenía otra cosa más que lo que pillaba a su alrededor, así que la operación de limpieza se realizaba con elementos tan variados como piedras, conchas de mejillón, arcilla, musgo, lechugas, nieve y otras aportaciones básicas de la Naturaleza que debían dejar las nalgas tan irritadas que luego debías sentarte de canto. Con el paso del tiempo las técnicas se fueron perfeccionando y, por ejemplo, los romanos ricos usaban lana  empapada en agua de rosas, mientras que la plebe utilizaba la hoja de cáñamo. ¡Curioso cómo ha cambiado el uso del cáñamo! Después de saber esto, a ver quién se fuma un porro…

Los chinos, por el siglo II A.C., parece ser que ya empleaban un papel destinado al aseo íntimo, pero no es hasta 1857 cuando un tal Joseph Gayetty distribuye por primera vez un artículo destinado a tal fin, “el papel medicinal Gayetty”; que consistía en láminas humedecidas con aloe. En 1880, los hermanos Edward y Clarence Scott fundan la Scott Paper Company que, entre otros productos, ofrecía rollos absorbentes para uso médico y que se vendía en farmacias. Por aquella fecha aún no debía ser muy suave, pues no es hasta 1935 cuando se comercializa una gran mejora bajo el reclamo de “papel libre de astillas” ¡Da escalofríos pensar cómo era hasta entonces! ¡Debía ser como pasarse papel de lija!

Con lo cual, gracias a todos estos próceres inventores, hoy en día podemos disfrutar de poder leernos el periódico cómodamente sentados mientras esperamos a que la Madre Naturaleza realice sus funciones básicas, en lugar de tener que usar aquellas incómodas bacinillas o escupideras que se colocaban debajo la cama para realizar dichas funciones.

En definitiva, que menos mal que la ciencia y el progreso nos han dado todos estos inventos que nos pueden permitir leer Idus de Julio sentaditos cómodamente mientras esperamos a que llegue tan ansiado momento. Eso sí, procuren tener papel higiénico a mano, que las páginas de Idus de Julio son para echarse unas risas, no para cubrir emergencias…

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4 pensamientos en “El excusado

  1. Que casualidad y coincidencia la de tu publicación con la realidad actual de las microalgas y los vertidos en las aguas canarias.
    gracias por la lección de historia!

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  2. Pues no lo había pensado porque a la Reina de Inglaterra las cosas se le quedaban en el Ajax, pero lo nuestro, tarde o temprano, acaba en el mar….

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  3. Felicidades de nuevo Felipe!!!!
    Me encanta, simepre tan divertido…el tema escatológico da siempre de si y tu además le das veriones muy divertidas; históricas,culturales,prácticas, muy buen artículo guapo!!!

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  4. Un poco de cultura no viene mal, aunque sea envuelta en papel higiénico….

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